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Judith bajo dos miradas

Caravaggio convierte la escena bíblica en un espectáculo de horror y culpa, mientras Artemisia la transforma en un acto de poder y reparación desde la experiencia femenina.

Por Isabel Fernández Burgos


Judith decapitando a Holofernes por Michelangelo Merisi da Caravaggio


Judith decapitando a Holofernes es una escena que ha sido representada por múltiples artistas con distintas intenciones en mente. Uno de estos artistas fue Michelangelo Merisi da Caravaggio, pintor italiano nacido en 1571, quien realizó un trabajo impactante al plasmar una escena tan poderosa. En el lienzo se encuentran tres personas: Dos mujeres y un hombre. Se muestra el momento exacto en el que Judith con la ayuda de Abra su doncella le corta la cabeza a Holofernes. Su composición es cerrada y existe una diagonal que va desde la mano de Holofernes hasta la poderosa mirada de Judith, creando una guía clara para el espectador. El artista utiliza el tenebrismo y el claroscuro característicos de su trabajo para moldear las luces y así generar una sensación de asombro y repulsión al presenciar algo brutal como un asesinato. El uso del color tampoco es casualidad: Caravaggio logra una escena hiperrealista gracias a su elección de tonos que reproducen con precisión los matices naturales de una situación tan cruda y violenta.


Judith decapitando a Holofernes por Artemisia Gentileschi


A pesar de su innegable talento, es imposible ignorar que Caravaggio fue una persona sumamente conflictiva y violenta. Su gran talento iba de la mano con un carácter impulsivo que lo llevó a tener conflictos con la ley e incluso llegó a cometer un asesinato. Es irónico pensar que alguien que representaba tantas escenas o personajes bíblicos fuera, al mismo tiempo, una persona que cometió actos tan atroces. Esto genera conflicto al querer admirar sus obras, ya que surge el debate ético de apreciar el trabajo de un hombre cuyos valores y acciones son realmente cuestionables. Es como si Caravaggio encarnara, la misma violencia extrema que representaba en sus cuadros.


Si comparamos la representación de Caravaggio con la de Artemisia Gentileschi, pintora italiana nacida en 1593, la diferencia es abismal. En la versión de Caravaggio, Judith parece incómoda y casi ajena al acto que realiza. Mientras que, en la pintura de Artemisia, Judith actúa con firmeza y decisión: su gesto no duda y su mirada potente transmite convicción. Donde Caravaggio muestra la visión masculina ante la violencia femenina, Artemisia muestra el poder y la justicia de una mujer que toma el control de su destino. Ella pinta desde su propia experiencia, ya que en su juventud fue violada y, aunque el culpable fue juzgado por sus actos atroces, no cumplió un solo día de su condena. Ahí es cuando el verdadero valor de su pieza se revela ya que está pintando a Judith con la misma sed de venganza que podríamos imaginar que tenía. 


Claire Dederer es un gran ejemplo para comprender este dilema. En su libro Monsters: A Fan’s Dilemma, no ofrece una solución definitiva, pero nos invita a convivir con la contradicción: la posibilidad de valorar una obra sin dejar de reconocer la oscuridad de su autor. Entonces surge la pregunta: ¿qué hacemos con el arte creado por personas que han cometido actos terribles? Dederer sugiere que cada espectador enfrenta una tensión moral entre admirar la obra y rechazar al artista, una incomodidad que no puede resolverse fácilmente. Su idea de los “artistas monstruo” encaja perfectamente con el caso de Caravaggio, un hombre capaz de crear belleza mientras él comete actos terribles en su propia vida. 


Como suele pasar, no tengo una respuesta definitiva a mis propias preguntas. Pero deberíamos preguntarnos si corresponde restarle valor a las obras de Caravaggio por su vida personal o, por el contrario, reconocer ese valor que durante mucho tiempo se le negó a la obra de Artemisia por las injusticias que enfrentó. Tal vez ambas obras pueden y deben brillar por sus propios méritos, sin que una cargue con la sombra del artista ni la otra con partes terribles de su historia. En definitiva, reconocer esta contradicción nos invita a repensar a quiénes elegimos recordar y por qué.



Referencias:


Dederer, C., Dederer, C., & Dederer, C. (2018, January 9). ¿Qué hacer con el arte de hombres monstruosos? El País. https://elpais.com/cultura/2018/01/08/actualidad/1515416335_689166.html

Pagano, A. (2023, July 3). Artemisia Gentileschi, la lucha de una pintora herida. Historia National Geographic. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/artemisia-gentileschi-lucha-pintora-herida_13898


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