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Caricias de Macho


¿Qué pasaría si miles de personas que mantienen la idea sobre los “machos mexicanos” como una imagen completa de la masculinidad ven que no todos los hombres quieren seguir con esta ideología? Fabián Cháirez propone una provocación desde el estereotipo del charro: “Disfruto quitarles ese poder donde los colocamos”


Por Daria Fernanda Murrieta Pérez



Caricias a Herrán es una pintura al óleo sobre lienzo y parte de la serie “Charros” en el sitio web del artista Fabián Cháirez. A primera vista, nos encontramos con una figura masculina completamente desnuda, a excepción de un sombrero de charro blanco con negro y detalles dorados. Sentado con las piernas cruzadas hacia un costado, sobre una tela brillante y roja que parece seda, su mano derecha reposa sobre su rodilla derecha, mientras que su brazo izquierdo parece haber recorrido desde su otra mano hasta su antebrazo. Podemos percibir, aunque no sea de manera tan notoria, que tiene las uñas pintadas de un tono parecido al de la tela, dándole un toque de rebeldía y sensualidad a su caricia.

Detrás de él podemos observar un árbol rosado, posiblemente un guayacán rosado, por sus flores tan coloridas y abundantes. Igualmente, esto nos da una idea de la temporada del año, entre febrero y marzo, ya que en estos meses son sus temporadas de floración.

De fondo, aunque no se aprecie el edificio completamente, podemos encontrarnos con una catedral; varios espectadores opinan que se trata de la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción de Zacatecas, mejor conocida como la Catedral de Zacatecas.

Al investigar sobre este misterioso varón, apoyándonos con la pista del título, encontramos que se trata de Saturnino Herrán, un pintor mexicano reconocido por ser punto clave dentro del modernismo mexicano, quien nació en 1887 y falleció en 1918. Herrán tiene una pieza llamada La criolla de la mantilla, a la cual alude la pieza de Cháirez.

Caricias a Herrán muestra al mismo Herrán en una intimidad donde ni siquiera dirige su mirada al espectador; al contrario, aprecia el único pétalo que cayó sobre él. Así demuestra su delicadeza, la cual es reprimida, escondida, hasta ignorada dentro de la sociedad mexicana.

Toda esta imagen sobre la delicadeza en personas que crecieron en una sociedad donde ser “hombre” era ser alguien bestial, sin sentimientos y “macho”, es resignificada por Cháirez. El artista nació el 31 de diciembre de 1987 en Tuxtla Gutiérrez, México. Encontraremos de forma recurrente este tema dentro de sus piezas, puesto que su mismo padre era charro. Al haber crecido en este ambiente, toma el significado y, no como forma de venganza, pero sí de rebeldía, decide resignificarlo, entenderlo a su manera. Esto ocurre igualmente con otros temas, buscando cuestionar los estereotipos. Un ejemplo: también sucede con los temas religiosos dentro de su serie La venida del señor. Todos estos temas son típicos del “neomexicanismo”, corriente de movimientos artísticos que hablan sobre cosas o situaciones tradicionales en la cultura mexicana: desde las luchas, la comida, los charros, etcétera.

Este tipo de piezas o series que buscan romper estereotipos deberían estar en exposición para provocar la reacción de los espectadores. Tristemente, muchos son incapaces de apreciar lo que busca expresar el artista, o simplemente se niegan a salir del camino de la terquedad, la tradición y la imposición. Esta pieza no se encuentra en exposición, puesto que es parte de una colección privada. Pero, ante este punto de intolerancia, no termino de decidir si es mejor que se quede guardada para mantenerla en buen estado o que, al arriesgarse, pueda demostrar otras formas de entender la masculinidad para la sociedad.

En la sociedad tradicional mexicana, el hombre es alguien que provee a su familia. Es rudo, de color gris y de mente fría, tanto que hay niños que todavía son juzgados, hasta castigados, simplemente por llorar. Con la pieza de Cháirez podemos ver la otra cara de la moneda: un varón delicado, el cual, al desnudo, demuestra su “vulnerabilidad”. Tiene un físico “ideal”, ni extremadamente fuerte ni flaco como un palo; esto le otorga la facilidad de poder seguir siendo masculino aunque mantenga una posición delicada.

Da esta sensación de querer seguir observando a esta persona, no por morbosidad, sino porque, al no ser algo típico de ver, hace que el espectador siga analizando por qué tiene que estar desnudo. Pero claro que esto es un punto importante: no es simplemente pintar por pintar. Seamos honestos: si Herrán estuviera en la misma posición, pero vestido, el espectador pasaría de largo. Que el morbo del espectador le abra puertas a la curiosidad es lo que el mismo Cháirez busca.

Entonces, ¿por qué todo esto es criticado? Pues porque no toda la sociedad está lista para ver el cuerpo humano sin morbo o sin sexualizarlo. Por eso también la resignificación ayuda al espectador a entender otros puntos de vista. Es por esto que la censura, tanto por parte de gente de “poder” como de personas de la comunidad, es algo que nos afecta a todos: nos quita la oportunidad de aprender.

Las obras de Cháirez han sido criticadas sin primero entender el contexto de la pieza. La gente ya no se sienta a observar; solamente opina por opinar.



Bibliografía

Cháirez, F. (2020). *Caricias a Herrán* [Óleo sobre lienzo]. En *Serie Charros*. Sitio oficial del artista. Recuperado de https://fabianchairez.com/charros/2020-2/ 

Milenio. (2024, 21 de julio). *Fabián Cháirez, el pintor más incómodo de México*. *Milenio Cultura*. Recuperado de https://www.milenio.com/cultura/fabian-chairez-el-pintor-mas-incomodo-de-mexico

 Pavez, I. (2023). *Fabián Cháirez y la reconfiguración del cuerpo masculino mexicano*. *Universum (Talca)*, 37(1), 293-308. Recuperado de https://www.scielo.cl/pdf/universum/v37n1/0718-2376-universum-37-01-293.pdf

 Formas Nómadas. (2025, 28 de mayo). *Fabián Cháirez: horizontalidad sin culpa*. Recuperado de https://formasnomadas.com/2025/05/28/fde02 


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