Este 2025, el Museo MAAT de Lisboa, Portugal, presenta la exhibición Time Stands Still. Fotografías, 1980-2023 del fotógrafo canadiense Jeff Wall, quien define su obra como parte del fotoconceptualismo.
Por Ana Pao Moreno
El Museo MAAT de Lisboa presenta este 2025 El tiempo se detiene. Fotografías, 1980-2023, una retrospectiva del fotógrafo canadiense Jeff Wall que abarca más de cuatro décadas de su trabajo. La exhibición se compone de más de 60 fotografías presentadas en gran formato. Los grandes formatos retroiluminados te reciben como ventanas a escenarios meticulosamente construidos, y es inevitable sentirse dentro de cada escena al contemplarlas.
Para entender el trabajo de Wall es necesario volver a 1977, cuando visitó por primera vez el Museo del Prado en Madrid. Ahí, frente a las composiciones de Velázquez y Tiziano, comprendió lo que buscaba. Pero la epifanía llegó después, al ver un anuncio iluminado en una parada de autobús. En ese momento nació su método: crear pinturas fotográficas con la luminosidad de la publicidad, mezclando la grandeza de los maestros clásicos con la fluorescencia del mundo contemporáneo. Sus cajas de luz no son solo un formato de presentación, son la materialización de esa idea fundamental.
El recorrido comienza con lo aparentemente común: un señor en su taller rodeado de objetos que convierte el espacio en una suerte de bodega, el techo poblado de focos encendidos y apagados. La composición sigue perfectamente la regla de los tercios, pero lo verdaderamente impresionante es que no pierdes ningún detalle: las texturas, los colores, los pliegues de las telas. Los materiales mismos parecen contarte parte de la historia. Luego vienen personas en sus lugares de trabajo, niños en parques, escenas que reconoces como cotidianas.
Aquí está el ejercicio más interesante de Wall: captura lo "cotidiano", pero rompe completamente con la tradición del fotoperiodismo y la fotografía documental "honesta". Nada es espontáneo. Todo está escenificado con actores, iluminación de estudio y postproducción. El artista defiende que sus casualidades quizás no sucedan en la calle, pero existen en el momento en que se le ocurre la idea, la mayoría mientras lee un libro. La fotografía ya no pretende capturar la verdad, la construye, como plantea Joan Fontcuberta en su teoría sobre la post-fotografía.
A mitad del recorrido, un video del artista revela su proceso. He de admitir que me sentí un poco timada al descubrir que estas composiciones estaban montadas. Mientras las observaba, solo pensaba en cómo había logrado capturar momentos tan específicos. ¿La fotografía pierde mérito al no ser capturada en el instante?
Pero entonces comprendes que el arte no está en capturar el momento, sino en qué tan bien te mintió. Y no solo se trata de cuánto de caíste en la mentira, sino de lo que viene después: tu atención se desvía hacia esos pequeños detalles que ahora sabes que fueron colocados con intención. A medida que avanzas por la exhibición, los elementos que revelan el montaje se vuelven más evidentes: coreografías dentro de teatros, escenas claramente imposibles. La muestra te entrena para ver el artificio.
Considere que este trabajo responde directamente a la posmodernidad. Así como la pintura se cuestionó qué papel debía tomar cuando ya existía la fotografía, aquí Wall pregunta a la fotografía por sus límites: no sólo retratar la realidad, sino controlarla y crearla. Es un medio interrogándose a sí mismo, expandiendo sus posibilidades hasta convertirse en otra cosa.
Uno se siente como viajero recorriendo culturas y escenarios diversos. La iluminación utilizada para presentar estas piezas constituye una gran parte de la experiencia. He aquí una prueba de la importancia de un buen montaje intencionado para atrapar al espectador. Sin los grandes formatos ni esa luz que emana de cada pieza, la exhibición no sería la misma. Cada fotografía se convierte en algo más que una imagen: en una ventana a una realidad paralela, meticulosamente fabricada.
Wall no nos deja en el mero engaño, nos invita a ser cómplices. Una vez que conoces el montaje, la pregunta cambia de ¿Esto es real? a ¿Qué me dice esta construcción sobre la realidad? En la era de la post-fotografía, donde toda imagen es sospechosa, Wall abraza la sospecha y la convierte en método. Quizás en un mundo donde todas las imágenes pueden ser falsas, la única manera de ser honesto es admitir abiertamente que estás construyendo ficción. Es más honesto decir "esto es un montaje" que pretender que una foto retocada es "la realidad".
Al final, el trabajo de Wall nos enseña que el verdadero arte no está en capturar el momento, sino en construirlo con tal precisión que olvidamos que es una mentira y cuando lo recordamos, admiramos aún más el engaño.
Referencias:
Muro, J. (1999-2000). Tras “El Hombre Invisible” de Ralph Ellison, el Prólogo [Transparencia de blanqueador de plata; caja de luz de aluminio]. Museo de Arte Moderno. https://www.moma.org/collection/works/88085 Museo de Arte Moderno
Wall, J. (2025, 23 de abril a 1 de septiembre). Jeff Wall - El tiempo se detiene. Fotografías, 1980–2023 [Exposición]. Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología (MAAT). https://www.maat.pt/es/event/jeff-wall-time-stands-still-photographs-1980-2023 MAAT
Moreno, AP (2024, 2 de octubre). Jeff Wall, fotos que convierten lo cotidiano en puro teatro . El Asombrario. https://elasombrario.publico.es/jeff-wall-fotos-que-convierten-lo-cotidiano-en-puro-teatro

