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Lesiones espantosas en el patio de juegos: Una curita en las heridas


Hay personas en nuestras vidas que nos apoyan más de lo que creemos necesitar, y nos ayudan a ver lo resistente que podemos ser ante las adversidades. Esta obra no nos dice que dependemos de alguien más para sanar, pero sí que hay gente que nos puede apoyar en este feo, difícil, pero satisfactorio proceso.


Por Jerónimo Flores Arias


La obra Gruesome Playground Injuries es un drama estadounidense escrito por Rajiv Joseph, que sigue la historia de dos personajes principales: Doug y Kayleen, dos amigos que se conocen desde los 8 años y la historia abarca hasta que ambos tienen 38 años. A lo largo de este lapso vemos momentos clave de sus vidas, donde coinciden en distintas circunstancias, mayormente en una sala de emergencias o habitaciones de un hospital, ya que Doug es propenso a salir lesionado en circunstancias que pueden parecer irreales, pero plausibles, y cómo Kayleen de una forma u otra, se topa con él, fortaleciendo la amistad que crece en ellos desde su infancia temprana.

El texto recurre al tiempo saltado , un recurso que nos indica distintas etapas de la vida de estos dos personajes, viendo su madurez, infancia y cómo se van desenvolviendo a lo largo de sus vidas. Esto es complejo hasta en manos de actores sumamente competentes, llevando a cabo la difícil tarea de interpretar a una misma persona con ocho y treinta y ocho años a lo largo de una hora; en manos de un mal actor, puede resultar catastrófico. La obra es interesante y hace buen manejo de este recurso, ya que nos deja claro que estos saltos nos son a conveniencia o aleatorios; Desde el primer momento el autor postula que los saltos serán de 10 o 15 años hacia el futuro o al pasado, dejando clara una línea de tiempo fácil de seguir, además de que la descripción de las escenas ayuda bastante a establecer un período de tiempo.

La obra es interesante en el aspecto narrativo y de temáticas, siendo estas fuertes y complejas para ciertos espectadores o lectores. Aborda temas como la autolesión, la empatía, la obsesión y el amor, sobre todo. No de una forma romántica, sino de una forma humana que no termina en un lugar cursi, sino uno bastante realista y apegado a la realidad, una amistad que crece y se convierte en algo más. No es la típica historia de “amigos de amantes”, más bien describe cómo una amistad entre un hombre y una mujer puede crecer con la edad, sin involucrarse románticamente, pero habiendo un enorme cariño de por medio.

Un altibajo es que el personaje de Doug se muestra con actitudes que pueden ser peculiares, al estas representan una persona en el espectro autista, o con alguna neurodivergencia y dependiendo de la dirección actoral, pueden ser malinterpretadas, dependiendo de las decisiones del actor o del director, ya que tiene actitudes posesivas, irritantes y hostigadoras, que pueden parecer adorables en actores con una inocencia infantil en su actuación, pero pueden sentirse provocadoras e incorrectas, tomando actitudes posesivas o incluso cayendo en el acoso a Kayleen en ciertos momentos. Mientras que el personaje de Kayleen es un reactivo de la trama. Reacciona a lo que le sucede a Doug, y es catalizador de escenas, mas no interfiere de forma activa; incluso se repite un tropo según el cual ella se comporta reacia a la ayuda de otros, y evoluciona a un punto satisfactorio al terminar cada escena; Sin embargo, vuelve a los mismos problemas en escenas posteriores, entrando en un círculo vicioso.

¿Funciona la trama? Si. ¿Resulta algo molesto para el lector o espectador? Puede ser, ya que hay que entender la dinámica de los personajes; Sin embargo, cae en el recurso de que no muestra lo que sucede, sino que nos lo cuenta, que en ciertos momentos puede ser tedioso, más si consideramos que la misma obra establece que podemos saltar a distintos puntos en el tiempo.

La obra usa lesiones y siniestros como analogías de las vivencias de los personajes: cada lesión que padece Doug es relevante para la trama; no es un pretexto, es un símbolo. Cómo él puede estar roto por fuera, pero siempre con una actitud optimista. Mientras que Kayleen está rota por dentro, pero fuerte por fuera, un contraste que ayuda a que los personajes se puedan ayudar mutuamente a lo largo de la obra, incluso reflejándose en esas lesiones, que, de alguna forma, siempre terminan uniéndose.

Gruesome Playground Injuries es una fábula hermosa, pero a la vez trágica, como una caja de música rota, cuya dulce melodía conmueve, pero hay algo ahí que se distingue con un aire de tristeza y melancolía. Es fascinante cómo con dos personajes se cuenta una compleja historia, en la cual todos nos podemos relacionar o identificar de una forma u otra. Y sobre todo deja una moraleja, a pesar de todas las lesiones o fracturas, y que haya alguien a quien querer, está en ti el querer sanarte, no en nadie más. Pero siempre es mejor saber que hay alguien que no podrá curar un hueso roto, pero estará dispuesto a poner una curita con cariño a las pequeñas heridas por sanar, por más grotescas que puedan ser.


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